El despiste torpe acumulado, ha hecho de mi mañana una sonrisa a lo Monalisa.
He causado encogimientos torácicos y pensamientos blancos.
Reflexiono sobre mi personaje y mis oyuelos salen sin avisarme.
Torpemente suave, entorpezco con cada gesto y objeto.
No es más que desamor roto por unas manos poco ágiles.
¿Dónde he puesto mis labios?
Mierda, me he dejado el beso de huida.
Soy patosa y no dulzona.
Me convierto en esa experiencia graciosa, adornada por anécdotas meonas y ataques compulsivos de fluidos ricos, ricos...
Penita resvalada a las puertas de la fama.
Un Talento descuidado por un manejo inadecuado.
Musa de musos y amante de contextos surrealistas peligroS.O.S.
Vuelvo a tropaezar, pero nunca a solas.
Siempre enfrente de un espectador que se sonroja.
Para mi son mejillas recordatorias, de mi descuido perdido.
Encuentro mi mejillón en el sofá y sea cual sea su forma se manifiesta en mi contra.
¿Porque ya no me tocas?
¿Me has olvidado en alguna discoteca machacona?
Creo haberlo perdido en un hotel exclusivo, el edificio parecía una aleta de tiburón y tenía cinco estrellas de vicio.
Pero fuera cual fuera el escenario del des-cuido me ha sido devolvido.
Por un circulo energético y madrileño abrazado por la samba de un brasileño...
He olido el cielo y se me ha mojado la llema del dedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario